


EFRAÍN SORIA es el Coordinador General de la Fundación Ecuatoriana Equidad además de ser uno de los fundadores de dicha organización, el cual hace ya 25 años se propuso junto otros compañeros de la comunidad defender los derechos de las personas LGTBIQ+.
A continuación presentamos una entrevista realizada en torno a los delitos de odio en Ecuador:
Fundación Ecuatoriana Equidad, ¿en qué consiste vuestro trabajo?
Fundación Ecuatoriana Equidad es una organización que principalmente tiene como objetivo preservar los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+, y ayudar a las personas que viven con VIH, especialmente intenta fomentar la prevención de esta infección. En la actualidad la organización consta de un centro comunitario para personas del colectivo el cual consta con servicio médico, psicológico y legal, además de un albergue temporal para personas migrantes. Por otro lado, la fundación también realiza proyectos de investigación además de realizar incidencia con el objetivo de dar apoyo a instituciones públicas y privadas.
¿Qué son los delitos de odio?
Los delitos de odio son aquellos que promueven el odio por tener ciertas características diferentes al resto de la población de un determinado territorio. El código penal ecuatoriano, penaliza este tipo de discriminaciones, el problema reside en el hecho de que en la actualidad no hay ningún tipo de protocolo donde se desarrolle exactamente qué es un delito de odio.
De hecho, en el Ecuador solo hay un caso judicializado de una persona afrodescendiente por este tipo de delito, esto no significa que no sucedan más, sino que muchas veces las víctimas no denuncian, además las pocas veces que las víctimas llegan a denunciar estas son ignoradas por el sistema judicial, lo que hace que muchas de las personas afectadas pierdan el interés en denunciar.
¿Cómo es la situación de las personas que pertenecen al colectivo LGTBIQ+?
Se suele cometer un gran error al realizar publicaciones sobre la realidad de las personas del colectivo LGBIQ+ en Ecuador, ya que únicamente se fijan en lo relacionado con los aspectos normativos, y en este aspecto Ecuador ha hecho muchos avances: el código penal recoge y sanciona los delitos de odio por razón de sexo o identidad de género, existe un reconocimiento de la homoparentalidad, también se reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, … pero a pesar de todo estos avances en él, lo cierto es que hay una gran brecha entre lo formal y lo material, esto es todo aquello relacionado con el ejercicio de los derechos de las personas.
¿Cuál es la opinión general de la sociedad respecto a la comunidad LGTBIQ+?
En lo que respecta a la opinión de la sociedad se distinguen dos grandes ejes: por un lado, la opinión de la gente en términos no oficiales, como pueden las y los vecinos, amigos etc. Donde la gran mayoría de la gente no tiene problemas en aceptar a estas personas, especialmente en el caso de las nuevas generaciones que en general son más abiertas respecto a estos temas; al contrario, el problema llega cuando estos pensamientos pasan a afectar a cuestiones oficiales, ya que todavía hay determinados grupos como la iglesia que siguen manteniendo posiciones muy reticentes a la hora de ahondar en este tipo de asuntos.
¿Crees que hay una diferencia en la mentalidad de las personas según su edad, es decir, crees que las personas jóvenes están más concienciadas respecto a los derechos de la comunidad?
Si es un factor a tener en cuenta, pero no es determinante. No podemos generalizar, ya que hay otros factores como la educación y el nivel socio-económico que también tienen un papel muy importante a la hora de determinar nuestro pensamiento. A más nivel educativo y adquisitivo el pensamiento tiende a ser más abierto en lo que respecta a estos asuntos.
¿Por qué crees que siguen pasando este tipo de delitos hoy en día?
Destacaría 3 grandes puntos que influyen: en primer lugar, la falta de interés por parte del Estado; en segundo lugar, el sistema educativo tampoco incorpora este tipo de problemáticas en las escuelas, por lo que los y las niñas siguen reproduciendo el pensamiento de sus progenitores. Por si fuera poco, el propio profesorado expande sus ideales en las aulas, y en muchos de estos casos el pensamiento de estas personas está muy marcado por la iglesia y por partidos políticos conservadores; y en tercer lugar, no podemos pasar por alto el papel de los medios de comunicación. Los medios de comunicación son empresas que hacen marketing de grupos conservadores y de grandes empresas con un gran poder en el país, por lo que muchas veces su forma de afrontar estos asuntos es desde una perspectiva populista u optan por invisibilizar cualquier aspecto relacionado con la comunidad LGTBIQ+.
¿Cómo suelen reaccionar sus familias cuando se enteran de que alguien cercano pertenece al colectivo? ¿Crees que cada vez hay más aceptación por su parte?
En general observamos dos tipos actitudes: por un lado, hay familias que se acercan a nuestra fundación en busca de información para poder ayudar a sus hijos e hijas y saber cómo gestionar la situación de una forma adecuada; por otro lado, tenemos un gran porcentaje de familias que no aceptan está situación porque anteponen sus creencias religiosas. Aunque es importante destacar que, por suerte, estas personas siempre encuentran a alguien muy cercano que les brinda ese apoyo que no están obteniendo por parte de sus familias.
¿Cuál es el papel de las escuelas en todo esto? ¿Qué hacen frente a casos de acoso y discriminación por diversidad sexual?
Las escuelas son lugares muy hostiles para ciertas personas, incluso para personas que no son pertenecientes al colectivo. Dentro de las escuelas, cualquier niño o niña que tenga ciertas actitudes que no concuerden con los estereotipos de género puede ser fácilmente identificado como parte del colectivo. Por ejemplo, una niña que sea poco femenina, un niño que sea más delicado, o que prefiera jugar con las niñas en vez de jugar al fútbol.
Desgraciadamente las escuelas no hacen nada al respecto, aunque sí que hay cierto profesorado interesado en estos temas. Pero, al no haber ningún tipo de política que respalde todo este asunto, no suele ir más allá del interés.
¿Qué papel tiene la religión en la sociedad ecuatoriana? ¿Crees que si la iglesia tuviera menos poder en la sociedad la aceptación sería más fácil?
La iglesia es una institución con mucho poder en la sociedad ecuatoriana, y muchas veces participa en política y en otro tipo de asuntos que poco tienen que ver con la espiritualidad. Además, muchas veces, se posicionan a favor de los opresores, por lo que si su poder fuera menor, se facilitaría la aceptación no solo del colectivo LGTBIQ+ sino de otras muchas luchas.
Según lo que he leído, el evangelismo está consiguiendo cada vez más fuerza, y no sólo en América. ¿Crees que este auge hace que las discriminaciones y los delitos de odio contra el colectivo aumenten?
El auge del evangelismo es algo muy preocupante, ya que estas iglesias tienen muchísimo control sobre sus feligreses (saben quién va a la iglesia, cuando va, cuando no va, …), cosa que en la iglesia católica no pasa. La iglesia evangélica es una institución mucho más organizada, por lo que resulta más peligrosa.
¿Qué ocurre con las clínicas de deshomosexualización? Si la ley protege al colectivo, ¿cómo es posible que existan este tipo de clínicas? ¿Qué ocurre dentro de estas clínicas?
A pesar de que la ley en el papel protege los derechos del colectivo LGTBIQ+, lo cierto es que la fiscalía no dispone de suficientes herramientas para evitar que estas pseudo clínicas sigan existiendo. Los gobiernos no invierten en ningún tipo de campaña en contra de estos lugares, por lo que dificulta aún más la intervención por parte de la fiscalía.
Dentro de estas pseudo clínicas ocurren muchísimos tipos de maltrato: desde torturas y secuestros, hasta violaciones. Por ello, se debería de hacer algo para acabar con estos sitios que van totalmente en contra de los derechos humanos.
¿Cómo es posible que si la OMS ya ha dejado claro que la homosexualidad no es ningún tipo de enfermedad, en 2023 se siga tratando como si lo fuera?
Esto sucede gracias al auge de grupos conservadores, de ultra derecha, de la iglesia, … porque éstos defienden agendas que claramente favorecen un pensamiento discriminatorio hacía el colectivo LGTBIQ+.
¿Crees que la solidaridad internacional puede ayudar en la lucha?
Sí, la cooperación es un punto importante. Aunque creo que es necesario dar un tirón de orejas a las instituciones de cooperación, ya que muchas veces se quedan con una imagen muy distorsionada de la realidad. Creo que se centran exclusivamente en los indicadores macro, sin tener en cuenta las condiciones de vida reales de las personas LGTBIQ+.
¿Cuáles son los retos claves en la lucha contra los delitos de odio?
Hay muchos retos, como es crear una normativa que consiga que la ley pueda abordar este tema desde una perspectiva a favor de los derechos humanos. Además de esto, es importante empoderar a la población. Es necesario que la ciudadanía disponga de los conocimientos necesarios sobre estas problemáticas para poder hacerles frente. Por otro lado, es importante fomentar la participación de la sociedad, y no dejar que otros tomen las decisiones en nuestro nombre.