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“Hoy día en Brasil el Estado es enemigo declarado de las personas LGBTI”
26 noviembre, 2019
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“Para el modelo neoliberal todo es mercancía, desde la medicina ancestral hasta nuestros cuerpos”


Entrevista a Lolita Chávez, activista y líderesa indígena guatemalteca en la lucha por los Bienes Naturales

Se define a sí misma como feminista comunitaria, educadora popular y defensora de la vida, los territorios y los derechos de las mujeres. Como integrante del pueblo maya k´iche´, su lucha es ejemplo de la resistencia de los pueblos originarios ante la destrucción de los bienes naturales y está impregnada de la visión cosmogónica que interrelaciona la vida con la naturaleza, así como por el derecho de todos los seres a vivir una vida digna.

Además de su lucha contra las transnacionales mineras e hidroeléctricas, las comunidades indígenas guatemaltecas se enfrentan a la remilitarización de sus territorios y a una estrategia de desarrollo económico que arrasa con sus derechos y su cultura. La participación y el liderazgo de las mujeres son cruciales para la resistencia en esta lucha; pero los intereses a los que se enfrentan son poderosos y Lolita conoce bien el coste de esta lucha: ha llegado a tener varias demandas en su contra, acusada de asociación ilícita, coacción y amenazas, allanamiento ilegal o incluso de atentado contra la seguridad nacional de Guatemala, y ha sufrido varios atentados y amenazas de muerte.

Su labor también ha sido reconocida con el premio Ignacio Ellacuria 2017, por su defensa de los derechos humanos, y con la nominación ese mismo año al Premio Sajarov del Parlamento Europeo a la libertad de conciencia.

 

1.- ¿Cuál es el contexto actual en Guatemala respecto a las poblaciones indígenas? ¿Crees que la población guatemalteca está olvidando sus orígenes?

Nuestro pueblo habla de comunidad. No entendemos una expresión de vida digna separada de ella. Hablamos también de que necesitamos generar cambios territoriales, pero igualmente en comunidad; porque si no fortalecemos la comunidad el problema va a estar muy sectorizado, va a ser muy clasista e individualista. El sistema neoliberal se impone con derechos individuales y no fortalece derechos colectivos de los pueblos originarios o de pueblos que se quieran expresar así. Por eso también hablamos de la profunda relación de la red de la vida con las plurinacionalidades y las disidencias sexuales. Es importante dar a conocer que este planteamiento viene desde la territorialidad y desde el contexto actual. Los pueblos sabemos que los contextos historizados están en movimiento. No somos pueblos estáticos, y esto es importante reconocerlo.

¿Qué supone para vuestros pueblos tener en frente al sistema neoliberal, que está tan globalizado y tiene tanta fuerza?

Es importante el modelo de vida que tengamos. Con el modelo neoliberal no podemos hablar de un proceso emancipatorio o relacionado con la Tierra; es imposible. En el modelo neoliberal tampoco podemos, por ejemplo, reivindicar la salud, porque para el modelo neoliberal todo es mercancía, desde la medicina ancestral hasta nuestros cuerpos como territorios en disputa. Y nosotras no queremos ser ni producto del sistema capitalista neoliberal ni resultado de supuestos feminismos que son feminismos privilegiados que plantean agendas desde el Banco Mundial, desde las potencias mundiales o desde la mirada superiorizada de los privilegios intelectuales. Eso hace mucho daño con la marginación, la exclusión y los racismos profundos que se acercan. Hablamos de feminismos antirracistas también. Los feminismos sí o sí van a existir y se van a emancipar si son antirracistas; si no, no estamos hablando de feminismos revolucionarios.

¿Cuáles serían entonces vuestras luchas prioritarias?

En nuestro caminar, estamos en luchas que son de corto y de largo plazo. Nosotras siempre decimos que los patriarcados van a caer, y que el neoliberalismo tiene un tiempo corto; pero en lo que hay que tener mucho cuidado es en el replanteamiento, el reposicionamiento y la readecuación del neoliberalismo. El capitalismo está visto desde la colonización, la invasión que llego de España a Guatemala y que se reacumula. Ese es el cuidado y la alerta permanente que debemos tener, porque utilizan nuestras formas, nuestros modos, nuestras expresiones. Por ejemplo, cuando hablamos de Abya Yala, hablamos de la red de la vida o del buen vivir; también de la ancestralidad, de la medicina ancestral y de otras las expresiones. Pero hay que tener mucho cuidado, porque lo que hace la mercantilización es capitalizar estas expresiones. Por eso nuestras luchas deben ser referentes de rebeldía y de resistencia, de revolución. Hay que tener una mirada bastante crítica y autocrítica dentro de los territorios y los movimientos respecto a esas expresiones.

¿Quieres decir que hay que dejar claro desde dónde hablamos, dónde nos situamos?

Tenemos una esperanza, y no es que la tengamos solo los feminismos, ni solo los pueblos, ni quienes luchamos por la Madre Tierra. Hay una esperanza profunda que vibra en la humanidad, pero que está teniendo un miedo vinculado a las secuelas más profundas de represión, de tortura, de planes de exterminio. Por eso hay que sanar territorios y hacer limpias territoriales y de nuestro ser, para tener la oportunidad de un cosmoser que lleve a poderte vincular incluso con la posibilidad de ser antisistémico, de no creer que una ley la tienes que respetar sí o sí porque se diga que es una legislación a favor de la población, porque eso ya no existe; es falso. Las leyes están en los territorios donde los Estado-nación están arrodillados ante las empresas y las potencias mundiales. Son leyes que están a favor de las expresiones multimillonarias, de las multinacionales.

¿Que supone que un Estado se “rinda” a los intereses de ciertas empresas?

Si somos conscientes de esto, conoceremos también las expresiones malignas de los multimillonarios que lo que quieren es tener un vínculo donde puedan exterminar y seguir exterminando a más pueblos que les estamos estorbando. Estar vinculados a la Tierra para el neoliberalismo y para los millonarios, en la actualidad, es ser un estorbo. Pero ellos también son un estorbo para nuestro caminar como pueblos originarios. Así que no nos queda más que ir caminando con fuerza y con rebeldía, pero también teniendo un profundo amor a la vida, y eso se puede entretejer en un compromiso intergeneracional importante con nuestras ancestras. Es importante nuestro planteamiento actual, pero también es importante el profundo planteamiento, el posicionamiento y las agendas de la juventud. Tenemos que creer que la juventud es sabia; que aparte de ser rebelde, tiene propuestas emancipatorias para estos mundos.

Tu lucha es a favor de los pueblos indígenas; también en defensa de la Madre Tierra y de los bienes naturales y a favor de los derechos de las mujeres. ¿Te sientes en la línea del Ecofeminismo?

A mí, en principio, la expresión de enfoques sectoriales me incomoda y me preocupa. Me incomoda en el sentido de que no nos pueden encasillar. Es importante que se conozca como nos autonombramos desde nuestra propia epistemología, cómo nos auto denominamos, cómo nos auto organizamos en todas las expresiones, como la liberación de nuestro territorio, por ejemplo; pero también en la liberación de nuestro ser. Yo soy feminista comunitaria, pero también soy defensora de la vida y defensora del territorio. Además, tengo un legado profundo con mi cosmogonía maya. Así que soy maya k’iche’, feminista comunitaria, feminista del Abya Yala y defensora. Así es como me autonombro. Ya los títulos, nombres y expresiones que se me puedan vincular, como el de defensora ecologista, creo que son títulos que vienen quizás de la academia que da estos títulos.

Así que hay que respetar cómo se define cada cual, ¿no?

A mí me encantaría que me siguieran nombrando como yo lo tengo vivido. Saludamos otras expresiones, como la lucha verde, o la ola en contra las explotaciones, y lo respetamos porque es muy importante el respeto a su cosmoser, a cómo se quieren definir. Así como a nosotras nos interesa que respeten cómo nos nombramos, también respetamos cómo se nombran los feminismos de este mundo; los saludamos. Cómo nos definimos es la expresión de un accionar, del movimiento; un posicionamiento que está vinculado con la red de la vida, profundamente vinculado con el acuerpamiento historizado, con tener como referentes feministas a nuestras ancestras comunitarias, que quizás no se nombraron, pero que sí existieron. Son las enseñanzas de las que nos están dando referencia, como también las expresiones de las defensoras territoriales, como la de Berta Cáceres, u otras expresiones de los legados que hemos tenido. Lo otro que decimos dentro de lo comunitario es que somos anti patriarcales, anti rracistas, anti neoliberales y anti capitalistas. Si eso en occidente le llaman ecofeminismo, lo saludamos también; saludamos a nuestras hermanas. Pero si en Europa me dicen ecofeminista, eso a mí realmente no me mueve así. Yo creo que más bien somos lo que accionamos, nuestro movimiento, la organización. Somos historias, expresiones de agendas políticas vinculadas también a lo más profundo de las luchas en contra de las desigualdades. Nos vinculamos más con los feminismos desde abajo, con los feminismos que tienen que ver con modelos diferentes de vida y que también están expresando su lucha por las expresiones de emancipación.

 

Al final hay una intersección de discriminaciones, de opresiones y, por tanto, de luchas. ¿Cómo se hace para unirlas todas? ¿Es posible?

Sí, la presencia de las empresas transnacionales en Guatemala, como en cualquier otro territorio de Abya Yala, tiene un vínculo perverso, un vínculo canalla; también los Estados nación entreguistas, los Estados nación colonizados y los Estados nación con narcoactividad y con fuertes expresiones de funcionarios corruptos e de impunidad. Ahí es donde está la lógica perversa de las leyes implantadas en Abya Yala. No es gratis que una empresa minera logre entrar en un territorio de pueblos originarios, no es gratis que una empresa hidroeléctrica española lo consiga. Si logran entrar es que tienen fuertes aparatos de represión en los territorios, porque tienen fuertes expresiones de las potencias mundiales, que son las que estructuran también las estrategias de invasión de los territorios, y porque tienen fuertes expresiones históricas. Las empresas que llegan hasta nuestros pueblos lo logran hacer también por el vínculo histórico. Digo lo de vínculo histórico por empresarios como Florentino Pérez. Su empresa hace años que llegó a nuestros territorios de Ixim Ulew (mal llamado Guatemala) y se vincula con ellos gracias a una empresa que está en Guatemala, vinculada a la familia Bush Gutiérrez.

O sea, que las empresas también se valen de vínculos históricos con el país para entrar y estar a sus anchas en él.

Es importante conocer la historia. La familia Bush Gutiérrez llegó a Guatemala en 1920. Dionisio Gutiérrez era un migrante español que tuvo sus vínculos con otras expresiones oligarcas, de familias de la colonia, de familias de los criollos, como les decimos en Guatemala. Esta familia formó su propia empresa, que ahora supuestamente está en Guatemala. En la actualidad, la empresa de Florentino Pérez, que es una empresa hidroeléctrica española, obviamente a quienes va a buscar en Guatemala es a los suyos, a los que tiene de referencia, y esta familia Gutiérrez es la expresión de las expresiones millonarias, pero también está vinculada a la estructura de criminalización. Eso es lo que nosotras, por originarias, damos a conocer. Por eso nos llaman el enemigo interno, porque nosotras no lo silenciamos, rompemos el silencio desde un compromiso con nuestra historia y con nuestras ancestras. Hemos dado a conocer en k’iche que las estructuras criminales y las redes criminales tienen todas un nombre y apellido; dentro, por ejemplo, de lo que se ha dado en Guatemala de los desalojos, de la criminalización, de las órdenes de captura, las estigmatizaciones, los ataques a través de los medios de comunicación… Estos hechos se dan porque hay estructuras criminales, por ejemplo, en el caso de los ataques que hemos vivido como consejos de pueblos k’iche, ataques directamente a mí persona como defensora… Según algunos análisis y peritajes que se han hecho también, hay redes locales de proyectos políticos criminales, redes clientelares de corrupción, redes criminales de impunidad, redes de criminalización. Estas redes, que cuentan con estructuras de seguridad como la policía nacional o el ejército, tienen un presupuesto altísimo; un presupuesto más alto que el de salud en Guatemala. También están las expresiones de las corporaciones millonarias vinculadas a las iglesias evangélicas y las protestantes. Así que se ha logrado la implantación de empresas porque cuentan con todas estas estructuras, no es porque los pueblos hayamos aceptado.

Al revés, lucháis contra corriente frente a la implantación de este tipo de empresas y el sistema neoliberal en el que se mueven…

En todos lados hay trincheras de lucha por nuestro modelo de vida y es importante conocer las diferentes cosmovisiones para no hacer un análisis simplista de que somos los pueblos los que estamos cambiando el modelo, que las comunidades somos las que estamos buscando el desarrollo porque queremos un trabajo, porque queremos salud, porque queremos educación. Eso es lo que están diciendo las empresas del Banco Mundial.

Cuando, tal y como cuentas, vuestras comunidades no entienden el desarrollo de esa manera…

Esto es un falso desarrollo, porque los resultados son denigrantes. ¿Cómo vamos a querer el tipo de desarrollo que siempre se ha ofrecido en Guatemala cuando Naciones Unidas siempre ha dado visiones del empobrecimiento? Los resultados son empobrecimiento, muerte y destrucción, genocidios y no queremos eso. Queremos vida y vida en dignidad; en nuestros territorios y con nuestros modelos. Eso es lo que queremos, y si por reclamar esto somos el enemigo interno, las empresas serán los enemigos frontales. Las defensoras estamos en la línea frontal de la paz, por eso es que nos matan, por eso es que nos desaparecen, por eso hay expresiones de odio contra nosotras y por eso utilizan sus falsas democracias para generar toda esa expresión de lo que le llaman territorio en conflicto o zonas de conflicto. No somos zonas de conflictividad, somos expresión de vida, pero no estamos de acuerdo con la llegada de empresas invasoras por lo más elemental que tenemos, que es el agua y la vida vinculada a la Madre Tierra. Y las empresas van con lo que ya dije, su seguridad privada, el sicariato, la policía. ¿Cómo no van a lograr invadir así? Pero hemos logrado parar empresas transnacionales que no han logrado entrar en nuestros territorios y así vamos a seguir, con la organización comunitaria y la lucha permanente.

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