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“Argentina tiene deudas de derechos y el aborto legal es una de ellas”


Entrevista con Victoria Tesoriero, integrante de la campaña argentina por el derecho al aborto legal.

Ya con 15 años dedicó un trabajo del colegio al derecho al aborto. En 2007 se acercó a la campaña que trabaja por dicho derecho en su país y en 2010 se unió a ella de forma más definitiva. Lo hizo en el grupo de Buenos Aires y también en grupo de trabajo parlamentario que se estaba constituyendo por esas fechas.

Ahora, mientras se doctora en Ciencias Sociales, se reconoce militante feminista, política y social. Confiesa que para ella la militancia a favor del derecho al aborto y en el feminismo en general le ha cambiado la vida. Cada vez se siente más involucrada. También cree que, a diferencia de la generación de “pibas” actual, que lo toman de una manera mucho más natural, las treintañeras como ella, o las mujeres con la edad de su madre y su abuela, han tenido que seguir su propio proceso hasta que se han dado cuenta de que el aborto es un derecho de las mujeres.

 

¿Cómo describirías, a día de hoy, la situación de Argentina con respecto al aborto?

La Argentina discutió por primera vez el aborto en 1921. De esa fecha data nuestro actual código penal, que dice que el aborto no es punible si el embarazo proviene de una violación o si implica un peligro para la vida o para la salud de la mujer. Pero, en general, esto no era una realidad en los servicios de salud, porque muchas mujeres desconocían esta legislación, lo mismo que muchos médicos y médicas. Eso quiere decir que, aunque hemos avanzado mucho, todavía tenemos problemas en la implementación. Asimismo, en los últimos años el aborto se ha ido perfilando como la demanda más fuerte de un movimiento que también ha ido creciendo de manera exponencial. Ese crecimiento ha ayudado mucho en el avance de la conciencia sobre las razones por las que hay que despenalizar y legalizar el aborto. Hemos avanzado muchísimo en los últimos años en materia organizativa, en conciencia; en el acuerdo social en torno al aborto legal.

¿Cuál es la postura de la mayoría de la gente en la actualidad?

Según las encuestas con las que contamos, alrededor del 60% de la sociedad argentina está de acuerdo con que se despenalice y legalice el aborto.

¿Tenéis desagregados estos datos por sexo? ¿Varía la opinión entre mujeres y hombres?

No creo que varíe por sexos, aunque sí a nivel generacional. De 55 años para arriba empezamos a tener más dificultades de acuerdo en este tema, aunque las nuevas generaciones apoyan el tema del aborto ampliamente.

Cuando hablamos de aborto hablamos de derechos de las mujeres. ¿Cuál es la situación actual de estos en Argentina?

Hemos avanzado en muchísimos derechos. Tenemos una ley de salud sexual para que se den anticonceptivos gratuitos en los hospitales, así como una ley de ligadura tubaria que garantiza la gratuidad de la ligadura de trompas y la vasectomía. Contamos con una ley de parto humanizado, una ley integral de violencia de género que contempla hasta los casos de violencia simbólica, una ley de paridad en cargos electivos de 50% y 50%, una de identidad de género, otra de matrimonio igualitario… También tenemos la ley Micaela, que garantiza la capacitación en género y violencia contra las mujeres con perspectiva de género, o la ley Brisa, que garantiza un aporte a hijos e hijas de madres muertas por feminicidio; y muchas otras leyes que hacen de Argentina un país de vanguardia, capaz de exportar derechos a la región. Sin embargo, hay deudas; el aborto legal es una de ellas, igual que las políticas de cuidado.

Y antes comentabas que lo aprobado respecto al aborto, luego no siempre se aplica. ¿Ocurre igual con otras de las leyes que has citado?

Según donde vivas, esas leyes se implementan o no. La situación es seria en torno al acceso a la justicia. Además, el último gobierno de Mauricio Macri recortó muchos de los programas y dio de baja, por ejemplo, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Trabajo, que ahora son Secretarías. Eso ha hecho que muchos de los programas con perspectiva de género se hayan recortado. El Plan Nacional de Acción para la erradicación de la violencia de género ha sufrido en el último año un recorte del orden del 52% en términos reales. La orientación de los gobiernos es muy importante respecto a nuestros derechos. Los gobiernos neoliberales recortan las capacidades del Estado y perjudican a toda la sociedad, pero especialmente a las mujeres y a las disidencias. Son proyectos políticos en los que las mujeres siempre perdemos. Nosotras peleamos por una ley que permita el aborto porque pensamos que, además de ser nuestro derecho, el Estado debe garantizarlo.

¿Cómo llegaste a ver que el derecho al aborto era una cuestión por la que se debía de luchar?

Porque creo que ha habido y todavía hay mucho estigma sobre las mujeres que abortamos. Es un derecho que no tenemos. Pienso que el aborto, como el feminismo en general, son batallas culturales. No alcanza con una ley. La ley es un paso muy importante, pero en realidad lo que necesitamos es un cambio cultural; que se termine el tutelaje sobre nosotras.

¿Qué tipo de acciones lleváis a cabo en vuestra reivindicación?

Hacemos de todo. Lo podríamos resumir en acciones que tienden a crear las condiciones sociales y acciones que tienden a crear las condiciones políticas. En la primera entran movilizaciones, talleres, actividades callejeras de visibilización, actividades en escuelas, universidades, centros de formación e investigación, actividades con sindicatos, con periodistas (con quienes hicimos un decálogo para el correcto tratamiento del derecho al aborto en los medios) y, en general, la búsqueda de alianzas más allá del feminismo que integra la campaña. Hoy son más de 600 las organizaciones de diversa índole a nivel nacional las que forman parte de ella. En la segunda tipología de acciones entrarían el cabildeo parlamentario, las actividades hacia el interior de los partidos políticos. Muchas de nosotras militamos en partidos políticos y no ha sido una tarea fácil meter sus agendas el derecho al aborto. Hay que convencer a legisladores, tomadores de decisión, funcionarios; hacer incidencia política en las políticas públicas existentes, también enviar notas al Ministerio de Salud y vigilar que se cumpla lo que ya tenemos a través de monitoreos, etc. Hemos hecho de todo lo que ha estado a nuestro alcance.

¿Crees que esa es la vía de trabajo o habría algo más que hacer?

Estoy convencida de que la estrategia de construir alianzas es la correcta; siempre sobre acuerdos comunes a los que hemos llegado y que en nuestro caso son un lema, “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, y un proyecto de ley.

¿Y qué cambios de legislación habéis conseguido en estos años? ¿Y a nivel social, qué evolución ha habido?

Hemos conseguido muchos, de hecho. En la legislación específica sobre aborto salió la ley de Educación Sexual Integral en 2006 y el fallo FAL en 2012, que asienta la interpretación correcta del código penal. También hemos tenido una renovación completa del Código Civil y Comercial de la Nación. Luego ha habido avances en otros derechos de las mujeres y diversidades. En la sociedad también ha habido un cambio enorme. Creo que en unos años o quizá en unas décadas vamos a darnos cuenta de la revolución que hemos armado. La magnitud del cambio ha sido muy grande: hoy se puede hablar de aborto y no como una mala palabra; tenemos un acuerdo del 60% de la población… ¡Es un cambio enorme!

Pero sigue siendo urgente la legalización…

Es urgente porque hoy tenemos en nuestro país muertes absolutamente evitables. La mortalidad materna ha descendido en parte por la organización de las mujeres que dan información sobre cómo abortar con pastillas: el uso del misoprostol se ha extendido mucho. Pero aún hay muertes evitables. Además, parece mentira que en 2019 las mujeres no tengamos todavía el derecho a decidir sobre un aspecto tan importante como es el propio cuerpo y la maternidad. El aborto es un tema de salud pública, de derechos humanos, de autonomía, de derechos básicos de las mujeres y de las personas con capacidad de gestar.

¿Qué consecuencias tiene para una mujer no poder abortar libremente?

En el mejor de los casos, la maternidad obligada. Luego hemos tenido el caso de “Belén”, una mujer de 27 años que tuvo un aborto espontáneo y fue acusada de homicidio. Pasó dos años y medio presa por esa falsa acusación. También el aborto clandestino trae serias consecuencias a las mujeres que deciden abortar y lo hacen en condiciones inseguras por falta de información o recursos, porque las que tienen dinero abortan en clínicas privadas.

¿Establecerías una prioridad de causales o hablamos mejor de que se consiga la legalización en todos los supuestos?

El proyecto de ley de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito contempla la interrupción voluntaria del embarazo por decisión de la mujer hasta las 14 semanas de gestación. Luego quedan las tres causales originales del Código Penal, que hoy no tienen límite de semanas.

¿Cuál crees que pueda ser la postura del nuevo gobierno respecto a la legalización?

El gobierno de Mauricio Macri impulsó el debate y frenó el tema en el Senado; pero el presidente entrante, Alberto Fernández, ya se ha pronunciado a favor del derecho al aborto.

¿Cuál crees que debería ser su papel en este tema?

El Estado tiene que garantizar la salud y los derechos en todos los casos. En el momento particular en el que estamos espero que el gobierno tenga la voluntad política de impulsar el debate cuanto antes.

¿Por qué crees que el aborto sigue siendo ilegal en Argentina? ¿Beneficia a alguien que siga siendo así?

Creo que hay intereses muy fuertes para mantener el aborto ilegal. En primer lugar está la Iglesia Católica, a la que ahora se junta un actor nuevo, la cúpula de la Iglesia Evangélica, que ha avanzado mucho en nuestro país. En muchos lugares, las iglesias, y especialmente sus cúpulas, hacen política en conjunto con los gobiernos electos. Las épocas de ajuste y crisis ayudan a fortalecer a estos actores. Nosotras como movimiento no tenemos el poder que tienen ellas, sus recursos y su poder como lobby. Creo que es un aspecto importante aunque no el único. Gran parte de la clase política veía al aborto como algo “piantavotos”, algo de lo que no había que hablar, lo mismo que los medios. En ese sentido, hemos hecho un trabajo fino sobre muchos sectores.

¿Qué falta para que el aborto sea legal en Argentina?

La voluntad política que impulse nuevamente el debate en el Congreso.

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